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Desde el 1 de enero de 2011, Hungría asume la Presidencia
de turno de la Unión Europea. El 7 de enero se celebró la entrega oficial de
poder por el primer Ministro belga a su homólogo húngaro. Pero las festividades y la presentación del programa de
Hungría fueron ensombrecidas por la polémica sobre las medidas antidemocráticas
tomadas por el Gobierno húngaro.
El programa de la Presidencia húngara para la UE
Se puede resumir en pocas palabras: “Fomentar el éxito de
la estrategia Europa 2020”. La Presidencia húngara quiere reforzar la reestructuración
económica de la Unión gracias a una estrategia de crecimiento
orientada hacia el futuro y a un refuerzo de la coordinación de las
políticas económicas, o sea, de la gobernanza económica europea. El programa consta de cuatro temas principales:
- Crecimiento y empleo para la protección del modelo social
europeo: se hace hincapié en las condiciones de vida de los ciudadanos, el
empleo y el crecimiento sostenible, en particular mediante medidas de apoyo a
las PYME en la medida en que estas se consideran como motores de la
creación de empleo. De conformidad con los objetivos de inclusión social
y de lucha contra la pobreza, los niños pobres y los gitanos romanis
deberán beneficiarse de “medidas muy importantes”.
- Una Europa más fuerte: Hungría quiere intensificar las
políticas sectoriales determinantes para el futuro y las nuevas
generaciones: alimentación, energía y agua (con, en particular, la adopción de
una estrategia de desarrollo de la región del Danubio);
- Una Unión europea para los ciudadanos: la
continuación de la realización del programa de Estocolmo (prioridades en
materia de justicia e inmigración), la ampliación del espacio Schengen a
Rumania y Bulgaria a fin de mejorar la libre circulación de ciudadanos, la
protección de los derechos fundamentales, la diversidad cultural son los temas
que se favorecerán para que la Unión actué en “ámbitos que se
refieren directamente a la vida cotidiana de sus ciudadanos”
- Ampliación y política de vecindad: las negociaciones con
Croacia deberían concluirse antes del termino de la Presidencia húngara en
junio de 2011. La Presidencia húngara quiere también apoyar los Balcanes
occidentales, ofrecerles una perspectiva europea “con el fin de que se
estabilize esa región” y “que se refuerze la dimensión oriental de la política
de vecindad”.
En una entrevista publicada en el sitio web del Consejo,
el Primer Ministro húngaro Viktor Orbán afirma: “tener una Presidencia
húngara en este período es una buena noticia para Europa ”.
Pero se puede dudar que los otros países miembros y la
Comisión europea compartan esta opinión ya que Hungría comienza su
Presidencia en un clima de polémica.
Una Presidencia controvertida
La llegada de Hungría a la cabeza de la UE coincide con la
entrada en vigor en ese país de una ley relativa a los medios de
comunicacíon cuyo objetivo parece ser claramente de amordazar estos
últimos. En efecto, esta ley crea una nueva autoridad a fin
de supervisar la producción de noticias en los medios de
comunicación públicos. Dicho organismo tendrá el poder de imponer multas
importantes a un medio en caso “de ataque al interés público, al orden público
y la moral”, o de difusión de información parcial, sin que la ley dé más
precisión sobre el significado de este concepto. La situación es, pués, muy
preocupante para la imparcialidad de la información, y aún más sabiendo
que la nueva autoridad se compone en mayoría de miembros del partido que
esta al poder. Esta nueva autoridad tendrá también acceso a los documentos
de los órganos de prensa y podrá obligar a los periodistas a revelar sus
fuentes en los asuntos relacionados con la seguridad nacional o el orden
público.
Otro motivo de enfado es el "impuesto por la
crisis" aplicado en Hungria y que afecta principalmente a
sociedades extranjeras. Se trata de impuestos excepcionales (se preve que
expiren en 2013) aplicables a las empresas de telecomunicaciones,
minoristas y del sector energetico, es decir, sectores cuya contribución al PIB
es imortante. Pero estos sectores se caracterizan por una fuerte presencia
de empresas de otros países de la UE. El impuesto hungaro podría pues obstaculizar
las libertades de establecimiento y prestación de servicios al
constituir de hecho un tratamiento discriminatorio de las sociedades
extranjeras. La cuestión de su conformidad se sometió a la Comisión Europea por
varias compañias extranjeras afectadas.
Acusada de preocuparse más por los negocios que por la
libertad de la prensa, la Comisión Europea, es cierto, ha parecido
desconcertada y a tardado en pedir explicaciones al Gobierno húngaro sobre
la ley de medios.
¿Qué acciones jurídicas son posibles?
A parte de la solución
política, el problema puede resolverse basandose en varios
argumentos jurídicos. Pero es dudoso que todos sean idóneos.
Por una parte, la
Directiva 2007/65 sobre los servicios de medios de comunicacíon
audiovisuales (Directiva de 11 de diciembre de 2007 por la que se modifica la
Directiva 89/552/CEE del Consejo sobre la coordinación de determinadas
disposiciones legales, reglamentarias y administrativas de los Estados
miembros) obliga a los estados miembros a
garantizar la independencia de la autoridad de reglamentación nacional
encargada de su aplicación. Fomenta además, la autorregulación y la
corregulación. Por lo tanto, la composición de la autoridad húngara de
supervisón de los medios de comunicacíon no parece reunir los requisitos de la
Directiva.
Más allá de la Directiva,
la ley húngara viola, en opinión de ciertos Estados miembros y eurodiputados,
la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Ésta última consagra la
libertad de los medios de comunicacíon y su pluralismo, asi como la libertad
de recibir o comunicar informaciones o ideas “sin que pueda haber injerencia de
autoridades públicas”. Pero es necesario recordar que la Carta de Derechos
Fundamentales sólo se aplica a la legislación comunitaria y a su aplicación
por las instituciones europeas y por los Estados miembros en sus países
respectivos. En este caso concreto, la violación de la Carta podría alegarse
para cuestionar la aplicación de la Directiva 2007/65 por Hungría. Pero no es
cierto que pueda serlo de manera más amplia, en la medida en que la libertad de
la prensa sigue siendo regulada por los derechos nacionales y, en particular,
por las disposiciones constitucionales que prevalecen sobre la Carta.
Queda entonces sin
embargo la posibilidad de utilizar el procedimiento del artículo 7 del Tratado
de la Unión europea que permite dirigir recomendaciones a un Estado
miembro,y, en caso de que hayan sido inutiles, de imponer sanciones a dicho
Estado (suspensión de sus derechos, incluidos los derechos de voto)
si existe "un riesgo claro de violación grave” por parte de este
Estado “de los valores contemplados en el artículo 2” es decir, en
particular, los derechos fundamentales consagrados por la Carta europea de
los derechos y libertades fundamentales, por las tradiciones constitucionales
de los Estados y por los principios generales del Derecho comunitario. Este procedimiento es difícil de
aplicar porque exige una unanimidad en el Consejo para constatar la violación
del artículo 2, o sea para dar principio a su aplicación concreta.
Tal vez, esto explica en parte
la cautela de la Comisión Europea y el hecho de que ésta
parece preferir, por el momento, el debate. En la rueda de prensa que
siguió el encuentro de la Comisión Europea con el Gobierno húngaro el
07/01/2011, JM Barroso recordó que el principio
de la libertad de la prensa es un “principio sagrado” en la Unión Europea y que
el pluralismo de los medios de comunicacíon es un componente fundamental de las
sociedades europeas. Añadió que el
Primer Ministro húngaro le había afirmado que la
ley controvertida será revisada para ajustarla al derecho de la
Unión Europea si la Comisión Europea, tras haber examinado sus disposiciones,
dictamina que viola el Derecho comunitario.
De momento pués, un
procedimiento contra Hungría no esta al orden del día.
Queda por recordar que no es la primera vez que se acusa a
un país europeo de violar los derechos fundamentales (véanse por
ejemplo: "un
día negro para la libertad
de la prensa" en la
Unión europea). Lo que está en juego es la
capacidad y la voluntad de la UE en hacer respetar y aplicar “valores y principios
que corresponden de verdad a la naturaleza de la Unión Europea” como lo decía el eurodiputado Guy Verhofstadt en un debate sobre la libertad de la prensa en
Italia en septiembre de 2009. En este largo camino que debe recorrerse, la
opinión pública y los propios medios de comunicacíon tienen un papel importante
ya que si JM Barroso se decidió a abordar el tema en la
rueda de prensa, es porque sabía, como el mismo lo reconoció, “que el
tema concentra la atención de todos”. Y eso, es más bien prometedor.
11/01/2011
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