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Los
medios de comunicacíon franceses lo subrayarón con indudable
satisfacción : la Presidencia francesa de la Unión europea fue un exito y
tambien lo fué su conclusión: el Consejo europeo que se reunió en Bruselas los
11 y 12 de deciembre logró un acuerdo unanimo sobre expedientes importantes
como el plan de recuperación europeo, el « paquete » energía – cambio
climático, el futuro del tratado de Lisboa o la política de seguridad y
defensa.
En la
rueda de prensa celebrada para presentar los resultados del Consejo europeo, el
Presidente francés, Nicolas Sarkozy, calificó la adopción del expediente
« energía-cambio climático » de « histórica », puesto
que los 27 estados miembros de la Unión
europea
han conseguido acordar un ambicioso
compromiso por el cual la Unión se dota con las reglas más vinculantes
en el mundo para hacer frente al reto del cambio climático. Confirma y
garantiza la aplicación del objetivo de los « tres
veinte » : reducir en un 20% de las emisiones de gases de efecto
invernadero,
aumentar la parte de las energías renovables para alcanzar un 20% y mejorar un 20% la eficacia energética,
en 2020. Para lograr estos objetivos, el plan dispone que los esfuerzos serán repartidos, mediante cuotas, entre los
países y los sectores ecónomicos. Una parte de la industria europea deberá
pagar derechos a contaminar (1).
Se
preveía que en 2020, todos los sectores industriales debieran comprar un 100%
de las cuotas. Al final, el porcentaje
se establece en el 70%, la meta siendo ahorra de alcanzar 100% en 2027. Existen
derogaciones totales o parciales para los sectores enfrentados a riesgos de
escasez de abastecimiento en carbón, fuente de energía ciertamente
contaminante, pero de la que dependen las industrias más antiguas. Además, se han previsto derogaciones para el sector
eléctrico a fin de evitar que se disparen los precios de electricidad en los
países muy dependientes del carbón para su producción eléctrica. En fin, el Consejo ha decidido reservar un 12% de los derechos de emisiones a algunos de los
nuevos Estados miembros (Bulgaria, la República Checa, Estonia, Hungría,
Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovaquia) para contribuir a la modernización de sus industrias y de su producción
de energía.
Las
concesiones asi hechas por los países
más desarollados a favor de los nuevos países miembros permitieron obtener el
acuerdo de estos últimos cuando algunos de ellos se negaban en adoptar el plan
ya que lo juzgaban demasiado vinculante habida cuenta de las características de
su économía, y peligroso para su crecimiento.
La
noticia del acuerdo se acogió con esperanza en Poznan donde se celebraba al mismo momento una cumbre
mundial sobre el clima (2).
Sin
embargo, el entusiasmo dista mucho de
ser compartido por las ONG ecologistas que, según la Agencia Francesa de Prensa
AFP , “denunciaron una renuncia y lamentaron que el plan europeo no conste
de compromisos financieros en favor de los países en desarrollo” (3). Asi
pués, la representante de Greenpeace para Francia, declaró en un comunicado de
prensa : « Nicolas Sarkozy osa
felicitarse por un “acontecimiento
histórico” con respecto a la adopción del paquete energía-clima, pero la única
cosa histórica hoy, es la ocasión fallada para que Europa cambie su futuro
económico y energético y reafirme su estatuto internacional de líder en materia
de lucha contra los cambios climáticos “. Y añadió : « Si todos los
países industrializados seguieran el ejemplo que da Europa hoy, las
temperaturas globales aumentarían en 4°C » .
El
Plan europeo de recuperación fue otro expediente aprobado por los 27 estados
miembros de la Unión europea el 12 de deciembre. No se trata de une
sorpresa : el acuerdo conseguido por el Consejo de Ministros de Asuntos
económicos (ECOFIN) unos días antes permetía pensar sin optimismo exagerado que se lograría en
Bruselas un acuerdo, a pesar de las reticencias alemanas. Y, de hecho, en el
comunicadio final de la Cumbre, los 27
reconocen los méritos y la necesidad del Plan de reactivación de 200 mil
millones de euros propuesto por la Comisión para permitir a la Unión Europea
enfrentar la crisis y la recesión. El comunicado adopta un tono más apremiante exhortando a los bancos y a las entidades
financieras « a aprovechar plenamente las facilidades que se les conceden
para mantener y apoyar el crédito a la economía, y repercutir…las reducciones de los tipos de interés
centrales ». Y se añade una advertencia: « A este respecto, conviene
garantizar que las medidas del marco común, en particular los mecanismos de
garantía, se apliquen efectivamente de manera que contribuyan a disminuir el
coste de financiación de las entidades financieras en beneficio de las empresas
y las familias ».
En
cuanto a las medidas ya adoptadas al nivel nacional para fomentar la demanda,
el Consejo aboga por que respeten varias directrices : que persigan un objetivo con “ efecto inmediato”,
que tengan « un límite temporal » y que se centren « en los
sectores más afectados y los más importantes para la estructura de la economía
(por ejemplo el sector del automóvil y la construcción) ». Los estados
reafirman además la prioridad otorgada a las reformas estructurales y a la
inversión (infraestructuras, competitividad de las empresas, fomento del
empleo, la innovación, la investigación
y el desarrollo así como de la educación y la formación).
En fin, cabe notar que el Consejo trata de forma
detallada de medidas poco presentes o ausentes en el plan de recuperación propuesto por la Comisión. Asi pues, hace
hincapié, por ejemplo, en los siguientes puntos:
- una franquicia temporal de dos años
más allá del umbral "de minimis" en materia de ayudas
públicas por una cantidad de hasta 500.000 euros y la adaptación del marco necesarias
para aumentar el apoyo a las empresas, en particular las PYME, así como la plena
aplicación del plan de acción correspondiente a la Ley de la Pequeña Empresa
("Small
Business Act") adoptado por el Consejo el 1 de diciembre de 2008;
-
la prosecución de una reducción general
y significativa de las cargas administrativas que pesan sobre las empresas.
El
futuro del Tratado de Lisboa figuraba también en el orden del día del Consejo
Europeo de deciembre.
Malogrado por el “no” irlandés, el Tratado se beneficia
de una « recuperación » gracias al
compromiso del Gobierno irlandés de organizar une nueva votación en
2009. En
contrapartida, el Gobierno irlandés obtuvo una serie de garantías que deberían darle más argumentos para
convencer los electores irlandeses de votar el Tratado.
La
primera consiste en afirmar que, en caso de voto positivo, se tomará una
decisión para que la Comisión Europea pueda seguir constando de un miembro
procediente de cada Estado miembro. Recordemos que los Tratados europeos
vigentes, como el Tratado de Lisboa, exigen que el número de Comisarios se
reduzca en 2009 (pero, parece que los electores irlandeses que han votado
« no » porque quieren que su país siga teniendo un prepresentante en
la Comisión, no se hayan percatado de que la reducción del número de Comisarios
será efectiva con o sin Tratado de Lisboa). El Consejo Europeo ha acordado
pués, que, siempre que entre en vigor el Tratado de Lisboa, se adoptará una
decisión, de conformidad con los procedimientos jurídicos necesarios, con el
fin de que la Comisión siga incluyendo a un nacional de cada Estado miembro.
Es la
unica novedad sobresaliente anunciada por el Consejo europeo.
Los
otros puntos son aclaraciones respecto al contenido del tratado.
Se
aportan algunas garantías jurídicas sobre distintos puntos que causaron
polémica durante el referendum :
- ninguna
disposición del Tratado de Lisboa modifica de cualquier modo el alcanze o el ejercicio de las competencias de la
Unión europa en el ámbito fiscal;
- las
disposiciones de la Constitución irlandesa en relación con el derecho a la
vida, la educación y la familia no se ven afectadas en modo alguno por la
atribución de estatuto jurídico que hace el Tratado de Lisboa a la Carta de los
Derechos Fundamentales de la Unión Europea ni por las disposiciones de dicho
Tratado relativas a la justicia y los asuntos de exterior ;
- el
Tratado de Lisboa no afecta a la política de seguridad y defensa de los Estados
miembros, incluida la tradicional política de neutralidad de Irlanda, ni a las
obligaciones de la mayoría de los demás Estados miembros;
Se
destacan los objetivos sociales de la Unión Europea : el progreso social y la
protección de los derechos de los trabajadores; los servicios públicos,
herramientas de la cohesión social y regional; la competencia de los Estados
miembros en materia de suministro de servicios de educación y salud; el
papel esencial y el amplio poder discrecional de las autoridades nacionales,
regionales y locales para proporcionar y organizar los servicios no económicos
de interés general, que no son afectados por las disposiciones del Tratado de
Lisboa ( incluidas las disposiciones relacionadas con la política comercial
común).
Para
quien ha leído el Tratado de Lisboa sin prejuicios, tantas precauciones y
garantías, tantas menciones solo son muletillas ya que el Tratado de Lisboa no
dispone otra cosa. Pero habida cuenta de la desinformación utilizada durante la
campaña del referendum, la evidencia es que los Estados han juzgado que era
necesario recordar una vez más lo que se inscribe en el Tratado para desmentir
los argumentos falsos de sus adversarios y permitir por fin la aprobación del
texto.
12/01/2009
1 - General Secretariat of the
Council, Brussels, 12 December 2008, “Energy and climate change – Elements of the final compromise”,
ref:1725/08
2 -
AFP Climat: l'accord UE réveille Poznan, dope les espoirs pour Copenhague
3 -
Greenpeace France, 12/12/2008 : Paquet
énergie-climat : 3 fois 4 au lieu de 3 fois 20 !
« Nicolas
Sarkozy ose se féliciter d'un «événement historique» au sujet de l'adoption du
paquet énergie-climat, mais la seule chose qui est historique aujourd'hui,
c'est l'occasion que l'Europe vient de manquer de redessiner son avenir
économique et énergétique et de réaffirmer son statut
international de leader en matière de lutte contre les changements
climatiques », déclare Karine Gavand, chargé de campagne climat de
Greenpeace France. Si tous les pays industrialisés suivaient l'exemple que
donne l'Europe aujourd'hui, les températures globales augmenteraient de
4°C »
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