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Las empresas multinacionales alcanzadas por el impuesto

 

 

Frankfurt

Image par Reinhold Silbermann de Pixabay

 

 



El acuerdo internacional del 10 de julio de 2021 sobre la fiscalidad de las empresas multinacionales puede parecer insuficiente, pero marca una etapa para garantizar que las multinacionales ya no escapen de los impuestos. El 5 de junio, los miembros del Grupo de los siete - G7  (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) anunciaron que habían logrado un acuerdo para reformar la fiscalidad internacional y que lo iban a proponer  a otros países. Las negociaciones se desarrollaron en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para conseguir el mayor consenso posible. El 10 de julio se anunció de forma oficial que los representantes de 130 países respaldan el acuerdo. Se ha dado asi un primer paso significativo desde que la lucha contra el fraude fiscal se ha convertido en una de las prioridades de los 39 miembros de la OCDE. Este club de países ricos, como se suele llamarlo, quiere luchar contra la competencia fiscal desleal y los paraísos fiscales.
 

¿Por qué constituye un progreso importante? En primer lugar, porque la posición de Estados Unidos sobre este tema ha cambiado. Ya no existe el veto estadounidense, lo que obviamente ha facilitado las negociaciones. En segundo lugar, porque el acuerdo reúne a un gran número de países que representan más del 90% del Producto Interior Bruto mundial, según les cifras de la OCDE. En fin, porque las empresas multinacionales están en el punto de mira: el proposito del acuerdo es lograr que el impuesto ya no se page únicamente en el lugar donde se encuentra la sede social de la compañía.
 

El texto se centra en dos cuestiones principales (los llamados "pilares")


-El primer pilar es la adaptación de las normas internacionales sobre el reparto entre los países de la imposición de los beneficios de las empresas mayores y más rentables. El objetivo es de tomar en cuenta el cambio de los modelos de negocio, por ejemplo la posibilidad que tienen las empresas de ejercer su actividad comercial sin presencia física.
Una parte de los beneficios de dichas empresas se redistribuirá a los países de los mercados en las que estén situados los consumidores o los usuarios (los llamados países de "mercado").
Las empresas afectadas son multinacionales (con excepción de las industrias extractivas y de los servicios financieros regulados) cuyo volumen de ventas mundial supera 20.000 millones de euros  y cuya  rentabilidad (beneficios divididos por facturación) es superior al 10%.
En caso de que el acuerdo de bueons resultados, se espera que el umbral de facturación se reduzca a 10 mil millones de euros al cabo de  siete años con el fin de ampliar el número de empresas sometidas à las nuevas reglas.
Se reasignará a los países de mercado entre el 20% y el 30% de los beneficios residuales (beneficios por encima del umbral rentabilidad del 10%).
Los países que podrán beneficiarse de esta reasignación son aquellos en los que las multinacionales facturan más de un millón de euros (250.000 euros para los países cuyo PIB es inferior a 40.000 millones de euros).


-El segundo pilar tiene como objetivo limitar la competencia fiscal gracias a la aplicación de un nivel mínimo efectivo de imposición sobre todos los beneficios cada año. El porcentaje se ha fijado en el 15%. Se aplicará a todas las empresas multinacionales que generen más de 750 millones de euros de ingresos.
Para compensar las diferencias de tasas segun los países, un Estado podra aplicar un impuesto adicional a los beneficios en el extranjero de una de sus empresas nacionales que hubiera tributado a una tasa inferior a esta tasa mínima del 15%.


El acuerdo debe finalizarse en octubre de 2021. También se adoptará un modelo de legislación en el que los Estados se inspirarán, pautas de aplicación y una convención multilateral en 2022. Se espera que la implementación efectiva empieze en 2023. Quedan por aclarar una serie de elementos: por ejemplo, beneficio a reasignar (ya que le acuerdo se limite a evocar « entre el 20% y el 30% ») y el nivel mínimo de imposición (según el acuerdo : "al menos" del 15%). Deben, pues, definirse las cifras precisas. Varios países no se han adherido a estas propuestas, incluidos, por ejemplo, Irlanda y Hungría, que aplican impuestos corporativos más bajos (12,5% en Irlanda).

Comentario

La tasa impositiva de 15% todavía es considerada demasiado baja por los partidarios de una tasa más alta.
Además : “en Europa, por ejemplo, el riesgo real inherente a este acuerdo fijado en el 15%, es que el tipo impositivo de los países baje al nivel de los tipos de Irlanda, Hungría y Suiza. … El principal riesgo es terminar con la minima oferta en el plano fiscal … ”(Grégory Vanel « Taux d’imposition mondial des sociétés à 15 % :  un accord a minima » )
La base imponible no se ha definido con la suficiente claridad para evitar discrepancias entre las leyes fiscales nacionales. Para que estas disparidades dejen de existir, se necesitarían definiciones comunes. Pero la Declaración qui sigue el acuerdo no hace tal referencia.
Sin embargo, la implementación de un impuesto global neutralizará ciertos paraísos fiscales. También establecera más equidad puesto que se espera que  el nuevo impuesto genere más de $ 150 mil millones en nuevos ingresos fiscales a nivel mundial, según la OCDE.
Sigue habiendo incertidumbres, como hemos visto. Y no solo se trata de los detalles tecnicos que quedan por definir, sino también de lo que haran los Estados. Por ejemplo, el presidente de Estados Unidos vincula la participación de su país al compromiso de la Unión Europea a renunciar a su proyecto de tasa digital y a la supresión del « impuesto GAFA » (Google, Amazon, Facebook y Apple) creado en algunos países de la UE, como Francia o España. Además, los miembros republicanos del Congreso se oponen al futuro impuesto global.

 

Asi pues, debemos esperar hasta octubre para saber más sobre la aplicación de la reforma.